Manuel de los Santos
Óscar Celada Rodríguez es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, Diplomado en Ciencias Empresariales, y Asesor Financiero Europeo. Su trayectoria profesional está estrechamente vinculada con MAPFRE desde hace más de tres décadas, los dos últimos años en Brasil.
Lleva más de tres décadas vinculado al mundo del ahorro, ¿qué ha cambiado más en la mentalidad del ahorrador español durante todo este tiempo?
Probablemente el mayor cambio es que hemos tomado conciencia sobre la necesidad de planificar nuestro futuro financiero con anticipación. Tradicionalmente, el ahorrador español ha mostrado un perfil moderado y muy orientado al corto plazo, con preferencia por productos garantizados o depósitos bancarios. Hoy, ese mismo ahorrador está mucho más informado y esto hace que, aunque su perfil siga siendo moderado, por ejemplo, esté más abierto a diversificar ese ahorro e incluso a invertir en productos con más riesgo -y más posibilidad de rentabilidad-, ya que entiende que se trata de una gestión con visión de largo plazo. El contexto de los últimos años, con tipos de interés bajos y volatilidad en los mercados, ha llevado a que la información económica y financiera adquiera una relevancia cada vez más importante para cualquier persona. Y probablemente el debate creciente sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones también ha influido en una mayor conciencia sobre la necesidad de ahorrar, comprendiendo que no sólo se trata de acumular capital, sino planificar en función de los objetivos vitales de cada momento. Es cierto que esta concienciación sobre la necesidad del ahorro se va produciendo con los años y que también va evolucionando el perfil, pasando de ahorradores a inversores, en muchos casos, pero todavía somos una sociedad con un déficit de cultura financiera y aseguradora, pese a que se va corrigiendo, aunque lentamente.
La pirámide poblacional se invierte. ¿En qué momento de la vida laboral debería una persona empezar a complementar su futura pensión con ahorro privado?
Diría que en el momento que inicia su vida laboral. El gran aliado del ahorro a largo plazo es el tiempo, gracias al efecto del interés compuesto. La jubilación sería el ejemplo más significativo de que el tiempo juega a nuestro favor, si empezamos a ahorrar cuanto antes. Es cierto que, al inicio de la vida laboral, el primer pensamiento no es la jubilación y hay otros grandes hitos que se van a producir en la vida de cualquier persona: la compra de una casa, un cambio de trabajo, el nacimiento de los hijos, etc…, pero lo importante es adquirir la cultura y crear un hábito de ahorro, independientemente de que en ese momento estemos ahorrando para la jubilación o para cualquier otro fin. Se puede empezar con cantidades muy modestas, pero una vez que se crea ese hábito, la cantidad se puede ir modificando en función de las circunstancias vitales de cada persona. Insisto, lo más importante es incorporar el ahorro como un hábito financiero estable que acompaña a la persona durante toda su vida profesional, independientemente del producto en el que se ahorre. Cuando se piensa en ahorro para la jubilación se asocia a planes de pensiones, pero no son los únicos productos, existen otros muchos que pueden cumplir también ese fin, sobre todo en edades muy tempranas, donde precisamente el factor tiempo, juega a nuestro favor, pudiendo arriesgar más.
Se habla mucho de la importancia de ahorrar, pero menos de cómo mantener el hábito a lo largo del tiempo. ¿Cuáles son los principales obstáculos para ello?
Tan importante como ahorrar es mantener ese hábito y el principal obstáculo para mantenerlo suele ser la falta de planificación. Ahorrar no es destinar aquello que nos sobra del presupuesto mensual, porque eso lo que implica es que sea un ahorro irregular y sobre todo que desaparezca en determinados momentos. Por eso hay que ser realistas, conociendo cuáles son nuestros ingresos y gastos y teniendo claro, por ejemplo, que debemos tener siempre un colchón por si surge un imprevisto. Partiendo de esa premisa, la planificación juega un papel determinante. Con ese conocimiento, y con ayuda de un asesor, por ejemplo, como los que tenemos en nuestras 3.200 oficinas en toda España, podemos crear un plan financiero. Debemos tener muy claro cuál es el objetivo, el horizonte temporal, nuestras circunstancias personales para poder determinar qué capacidad de ahorro tenemos y cuál es el mejor producto, en función de si vamos a necesitar tener liquidez inmediata, por ejemplo. Tenemos que ser ambiciosos, pero, sobre todo, realistas y ese asesoramiento ayuda a estructurar el ahorro, a través de una estrategia coherente. Automatizar el proceso de ahorro, por ejemplo, vinculándolo a objetivos claros es fundamental, convirtiendo el ahorro en una partida más de nuestro presupuesto mensual. Cuando las personas entienden para qué ahorran (la jubilación, un viaje, para pagar los estudios de los hijos, etc.) el compromiso con ese hábito de ahorro es mucho mayor. Probablemente sea un tema psicológico, pero se visualiza el fin para el que se está ahorrando y motiva a ser constante, a mantener ese hábito en el tiempo.
Las aseguradoras no suelen ser la primera opción que viene a la mente cuando alguien piensa en gestionar su patrimonio. Sin embargo, Mapfre defiende que tienen ventajas diferenciales respecto a los bancos o las gestoras independientes. ¿Cuáles son esas ventajas?
El sector asegurador cuenta con una ventaja estructural y es la vocación natural de largo plazo. Se sustenta en la confianza y se basa en gestionar compromisos que pueden extenderse décadas, lo que encaja muy bien con objetivos como la planificación financiera o el ahorro finalista para la jubilación, por ejemplo. Además, la industria aseguradora es un negocio que tiene un marco regulatorio muy exigente, lo que transmite una seguridad adicional a los clientes. Somos entidades solventes, reguladas y supervisadas, que protegemos el capital de nuestros clientes con máxima prudencia. En el caso de Mapfre, contamos con una amplia gama de soluciones que se adaptan a todos los perfiles y momentos de la vida; una oferta integral, que responde a todas las necesidades del cliente. Pero lo que es más importante, contamos con profesionales expertos, para ayudar de forma personalizada a cada cliente a planificar sus finanzas. Este negocio está basado en la confianza y esa cercanía al cliente es nuestro valor diferencial. Con este enfoque, nuestro objetivo es ser el referente en planificación financiera.
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