Fernando Ramos
La Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG) es la patronal de la industria farmacéutica de medicamentos genéricos en España y el principal interlocutor empresarial cualificado en esta materia. Constituida en Barcelona el 17 de marzo de 1998 como una organización de ámbito nacional sin ánimo de lucro, representa y defiende los intereses de las compañías vinculadas al desarrollo, fabricación y comercialización de medicamentos genéricos en España, al tiempo que impulsa el conocimiento y el uso de estos medicamentos, promoviendo una verdadera cultura de los genéricos en nuestro país.
¿Cómo describiría usted el papel de AESEG en el actual ecosistema farmacéutico español y qué la diferencia de otras organizaciones patronales del sector?
La Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG) es la patronal de la industria farmacéutica de medicamentos genéricos en España y el principal interlocutor empresarial en esta materia. Representamos una posición común de esta industria y la trasladamos ante las administraciones públicas y el resto de los agentes del ámbito sanitario para contribuir al desarrollo de un entorno regulatorio que permita aprovechar plenamente el potencial de los medicamentos genéricos. En los últimos años nuestro papel también ha evolucionado. Hoy los medicamentos genéricos forman parte de debates que van mucho más allá de la política farmacéutica. Hablamos de política industrial, autonomía estratégica, resiliencia de las cadenas de suministro o competitividad. AESEG participa activamente en esas conversaciones porque la industria de medicamentos genéricos se ha convertido en un activo estratégico para nuestro país y para Europa.
¿Cuántas compañías forman parte de la asociación?
AESEG reúne actualmente a 31 compañías farmacéuticas asociadas, que representan el 90% de la industria de medicamentos genéricos en España en valores, y a siete asociados adheridos. Estos últimos no son laboratorios farmacéuticos, sino empresas que aportan conocimiento y servicios especializados en ámbitos como la investigación, la logística, el análisis de datos, la consultoría o el desarrollo tecnológico.
¿En qué medida considera que la sociedad española comprende el valor real -clínico, económico y social- de los medicamentos genéricos?
Creo que la sociedad española conoce bien los medicamentos genéricos y confía en ellos. Sin embargo, durante muchos años el debate se ha centrado casi exclusivamente en el ahorro que generan, cuando su aportación es mucho más amplia. Los medicamentos genéricos aportan valor clínico, porque garantizan tratamientos con las mismas garantías de calidad, seguridad y eficacia que el medicamento de referencia; valor social, porque favorecen un acceso más equitativo a los tratamientos; y valor económico, porque contribuyen a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, generan empleo cualificado y mantienen capacidad industrial en España.
España presenta una cuota de utilización de genéricos notablemente inferior a la de países como Alemania o Reino Unido. ¿A qué atribuye usted ese estancamiento y qué medidas concretas deberían adoptarse para revertirlo?
España no tiene un problema de disponibilidad de medicamentos genéricos; tiene un problema de utilización. Llevamos más de una década con una cuota de utilización estancada mientras otros países europeos han seguido avanzando. La principal explicación es que nuestro país carece de una política activa de fomento de los medicamentos genéricos. Se eliminaron incentivos que durante años favorecieron su utilización sin desarrollar nuevas medidas que los sustituyeran. A ello se suma la ausencia de diferencias de precio entre el medicamento de referencia y el genérico, lo que dificulta el lanzamiento de nuevos medicamentos genéricos. Necesitamos desarrollar el plan de fomento previsto en la Estrategia de la Industria Farmacéutica, crear un marco que favorezca una competencia sostenible y revisar el sistema de precios de referencia de los medicamentos.
Con más de 40.000 empleos directos e indirectos y un ahorro anual de 1.000 millones de euros para el Sistema Nacional de Salud, ¿por qué cree usted que la industria de genéricos no recibe aún el reconocimiento de sector estratégico que merece?
Creo que el reconocimiento ha avanzado de forma muy significativa en los últimos años. Hoy tanto España como la Unión Europea son mucho más conscientes de la importancia estratégica de los medicamentos genéricos que hace una década. El reto ahora es otro: trasladar ese reconocimiento a las políticas públicas. Existe un diagnóstico ampliamente compartido sobre la necesidad de reforzar la capacidad industrial, la seguridad de suministro o la autonomía estratégica. Lo que falta es que ese diagnóstico se traduzca en medidas concretas que favorezcan la inversión, la producción y la competitividad de nuestra industria.
Entrevista completa en la versión impresa.




