Paloma Serrano
El Círculo de Orellana es una asociación sin ánimo de lucro constituida en 2015 y declarada de interés público en 2020. Las socias fundadoras son más de 40 mujeres con formaciones y trayectorias profesionales muy diversas que actúan desde un feminismo circular, como engranaje que visibiliza el talento femenino de ayer y de hoy, promoviendo el bien común en beneficio de la sociedad y potenciando el liderazgo de la mujer en todos los ámbitos profesionales.
¿Cuál fue el detonante que la impulsó a fundar el Círculo de Orellana y cómo logró alinear su visión académica con la creación de una plataforma de impacto social como esta?
El detonante fue una constatación clara: existía -y en gran medida sigue existiendo- un desfase entre el talento femenino, su visibilidad y su reconocimiento en los espacios de decisión. Desde mi formación como historiadora, siempre me ha interesado cómo se construyen los relatos, y cómo muchas mujeres han quedado fuera de ellos, a pesar de su contribución. El Círculo de Orellana nace desde la sociedad civil con una doble mirada, académica y práctica: por un lado, la necesidad de rescatar, comprender y agradecer a quienes nos han precedido y, por otro, la urgencia de actuar desde el presente. Alinear ambas dimensiones ha sido una estrategia, porque la Historia no es sólo memoria, es también una herramienta de transformación social muy poderosa. El Círculo de Orellana es, en ese sentido, un espacio donde pensamiento y acción se encuentran.
En un contexto donde la visibilidad del talento femenino ha ganado terreno, ¿qué brechas estructurales persisten hoy como los mayores obstáculos para alcanzar una competitividad equitativa en los ámbitos económico y cultural en España?
Aunque hemos avanzado en visibilidad, persisten brechas más sutiles y profundas. Una de las principales es el acceso desigual a los espacios de decisión y a las redes de influencia, donde se sigue definiendo gran parte de las oportunidades. Si nos centramos en el ámbito empresarial, sigue siendo necesario avanzar en una mayor presencia de mujeres en los niveles intermedios y, especialmente, en los puestos directivos, donde se toman decisiones estratégicas. Desde la perspectiva de la formación, considero clave fomentar una mayor presencia femenina en ámbitos vinculados a las nuevas tecnologías, la innovación y la digitalización. De lo contrario, corremos el riesgo de generar una nueva brecha estructural en sectores que ya son determinantes para el futuro económico y social. El desafío es pasar de la presencia a la influencia.
La generación de referentes femeninos sigue siendo un eje central del Círculo. ¿Qué hitos concretos de los últimos 10 años considera más transformadores y qué metodología emplean para garantizar que estos referentes trasciendan lo simbólico e incidan en las nuevas generaciones?
Uno de los hitos más significativos durante estos diez años ha sido consolidar una red de mujeres profesionales con formaciones y trayectorias muy diversas en ámbitos como la cultura, la empresa, la comunicación, el tercer sector, la ciencia, o el deporte, que ha sido capaz no sólo de visibilizar trayectorias y generar referentes, sino también de promover un diálogo intergeneracional. Otro hito que destaco es la capacidad de sumar del Círculo de Orellana, generando alianzas institucionales con organismos como el Instituto Cervantes, la Casa de América, la Universidad de Navarra, RTVE, la Fundacion Botín y un largo etcétera que nos permite proyectar nuestro trabajo en un plano más amplio y, al mismo tiempo, generar un mayor impacto en la sociedad. Nuestra metodología se basa en tres pilares: visibilizar, conectar y acompañar. No se trata sólo de contar historias, sino de crear espacios donde esas historias inspiren y generen oportunidades reales. Trabajamos para que los referentes de hoy no sean figuras distantes, sino accesibles y capaces de activar vocaciones tanto en mujeres como en hombres, entendiendo que, si nosotras podemos tener referentes masculinos y femeninos, los hombres también pueden tener referentes femeninos.
¿Cómo evalúa el papel de la sociedad civil organizada en la transformación institucional actual, y en qué ámbitos cree que su influencia podría ser más decisiva en los próximos años?
La sociedad civil organizada tiene hoy un papel clave como puente entre ciudadanía e instituciones. Su capacidad de detectar necesidades, generar propuestas y activar redes la convierte en un agente imprescindible de transformación. En los próximos años, su influencia será especialmente decisiva en el ámbito cultural y en el social, donde podrá impulsar modelos más inclusivos, sostenibles y equilibrados. Y por ello, uno de los valores que impulsamos desde el Circulo de Orellana es el compromiso desde la sociedad civil.
Entrevista completa en la versión impresa.




