Juan Comas
SpainCap cumple 40 años. Cuatro décadas en las que han sido protagonistas y testigos de la profunda transformación del ‘venture capital’ y ‘private equity’ en España. Desde sus inicios hasta la actualidad han contribuido a desarrollar un ecosistema maduro, dinámico e internacionalmente competitivo, esencial para el crecimiento económico, la innovación y el emprendimiento. El sector gestiona una cartera de 3.200 empresas participadas, más de 620.000 empleados y una inversión acumulada superior a 50.000 millones de euros.
¿Podría usted describir los principales hitos en la evolución del capital privado en España durante los últimos 40 años, destacando cómo ha pasado de ser un sector incipiente a un actor clave en la economía nacional?
En cuatro décadas, el capital privado en España ha protagonizado una evolución extraordinaria. En sus inicios, a mediados de los años ochenta, era una actividad prácticamente desconocida, con pocos operadores, recursos limitados y un marco jurídico todavía en construcción. Las primeras inversiones respondían más a iniciativas pioneras que a una industria estructurada. Durante los años noventa comenzó la institucionalización real del sector. Se crearon las primeras gestoras profesionales, se desarrollaron vehículos específicos y empezaron a participar inversores institucionales. El capital privado empezó a consolidarse como una alternativa sólida de financiación empresarial, especialmente para pymes con potencial de crecimiento. La década de los 2000 marcó la expansión: mayor volumen de fondos, operaciones de mayor tamaño, especialización sectorial y creciente internacionalización. Tras la crisis financiera global, el sector demostró resiliencia y capacidad de adaptación, reforzando su enfoque en la creación de valor operativo y la profesionalización de las participadas. Hoy el capital privado es un actor estructural de la economía española. Financia empresas en todas las fases -desde startups hasta grandes compañías-, atrae inversión internacional y contribuye activamente a la competitividad del país. Hemos pasado de ser una industria emergente a un pilar clave del crecimiento empresarial. Nuestras gestoras gestionan una cartera de 3.200 empresas participadas, más de 620.000 empleados y una inversión acumulada superior a 50.000 millones de euros.
¿Cuáles considera usted que han sido los avances regulatorios más significativos que han impulsado el crecimiento y la profesionalización de la industria del capital privado en España en estas cuatro décadas?
El desarrollo normativo ha sido determinante. Uno de los hitos más relevantes fue la aprobación de la Ley 22/2014, que modernizó profundamente el régimen jurídico de las entidades de capital riesgo y alineó el marco español con las directivas europeas. Esta norma introdujo mayor flexibilidad, seguridad jurídica y competitividad frente a otros mercados. La adaptación progresiva a la regulación comunitaria -como AIFMD y otras disposiciones en materia de supervisión y transparencia- reforzó la profesionalización del sector y generó confianza entre inversores internacionales. Asimismo, las mejoras en el tratamiento fiscal de determinados vehículos y la clarificación del marco aplicable a inversores institucionales han sido claves para atraer capital. En conjunto, estos avances han permitido consolidar un entorno más estable, predecible y alineado con los estándares internacionales. SpainCap forma parte del Foro Nacional de Empresas Emergentes, del Consejo de Finanzas Sostenibles y del Plan de Educación Financiera de la CNMV.
¿Puede usted compartir datos o evidencias concretas sobre el impacto del capital privado en la creación de empleo y el crecimiento de las empresas participadas en España?
Las cifras muestran un impacto muy significativo. Las empresas participadas por fondos de capital privado emplean a cientos de miles de personas en España y representan un porcentaje relevante del PIB empresarial. Más allá del volumen agregado, lo importante es la dinámica: estas compañías registran, de forma sistemática, mayores tasas de crecimiento en facturación, empleo e inversión que la media del tejido empresarial. También invierten más en innovación, digitalización y expansión internacional. Además, el capital privado contribuye a reforzar la resiliencia de las empresas en ciclos adversos, aportando capital, asesoramiento estratégico y disciplina financiera. No se trata sólo de inyectar recursos, sino de acompañar procesos de transformación que consolidan empleo de calidad y crecimiento sostenible.
¿De qué manera ha contribuido el capital privado a la internacionalización y la mejora de la productividad de las compañías españolas, según su experiencia?
La internacionalización es uno de los ámbitos donde el impacto es más visible. Muchos fondos aportan no sólo financiación, sino experiencia sectorial, redes internacionales y capacidad estratégica para ejecutar planes de expansión exterior. Las empresas participadas suelen profesionalizar su gobierno corporativo, incorporar talento directivo y mejorar sus sistemas de control de gestión. Se impulsan procesos de digitalización, eficiencia operativa y optimización de estructuras productivas. Todo ello se traduce en aumentos de productividad y competitividad. El capital privado actúa como catalizador del cambio, ayudando a convertir empresas locales en actores globales y fortaleciendo su posicionamiento en cadenas de valor internacionales.
Entrevista completa en la versión impresa.




