Fernando Ramos
La AEAR es una entidad multisectorial que agrupa a empresas y organizaciones implicadas en el desarrollo del amoníaco renovable en España, tanto desde el punto de vista energético como industrial y logístico. La Asociación tiene como objetivo impulsar el amoníaco renovable como vector estratégico para la transición energética y la descarbonización de sectores de difícil electrificación, como la industria intensiva, el transporte marítimo, el almacenamiento energético o determinadas aplicaciones logísticas y portuarias.
¿Qué es la Asociación Española del Amoníaco Renovable (AEAR) y por qué surge ahora?
La Asociación Española del Amoníaco Renovable (AEAR) es una entidad multisectorial que agrupa a empresas y organizaciones implicadas en el desarrollo del amoníaco renovable en España, desde la producción y la ingeniería hasta el consumo industrial, la logística y los puertos. Surge en un momento clave de la transición energética, cuando se hace evidente la necesidad de descarbonizar sectores donde la electrificación directa no es viable y de contar con vectores energéticos capaces de almacenar y transportar energía renovable a gran escala.
¿Por qué el amoníaco renovable es relevante dentro del debate energético actual?
Porque permite abordar algunos de los grandes retos estructurales del sistema energético. El amoníaco renovable facilita el almacenamiento de excedentes de energías renovables no gestionables, su transporte a larga distancia y su uso posterior en aplicaciones industriales, energéticas y logísticas. Además, se basa en una tecnología madura y en infraestructuras ya existentes, lo que lo convierte en una solución realista para acelerar la descarbonización.
El transporte marítimo es uno de los sectores donde más se habla de nuevos combustibles. ¿Qué papel puede jugar el amoníaco renovable en este ámbito?
El transporte marítimo es responsable de una parte relevante de las emisiones globales y su descarbonización es especialmente compleja. La electrificación no es viable para grandes buques y largas distancias. En este contexto, el amoníaco renovable destaca porque no emite CO₂ ni carbono negro en su combustión y no depende de CO₂ biogénico para su producción. El metanol inicialmente fue percibido como la solución que podría desarrollarse rápidamente como combustible marítimo, principalmente por la relativa facilidad de adaptar motores existentes. Sin embargo, su despliegue sostenible se enfrenta a una limitación importante: su producción depende de la disponibilidad de CO₂ de origen biológico, un CO2 que ya se está aprovechando para usos industriales y alimentarios en muchos casos. El amoníaco renovable, al no requerir CO₂ (ya se produce de forma industrial en grandes cantidades de forma rentable a partir del nitrógeno del aire) es una solución escalable a corto plazo.
¿Qué papel pueden desempeñar los puertos y la logística en la descarbonización del transporte marítimo?
Un papel clave. El amoníaco es un producto que se maneja desde hace décadas en puertos industriales, lo que facilita su adaptación como combustible marítimo. Existen más de 120 puertos en el mundo con experiencia en su almacenamiento y manipulación. España, gracias a su red portuaria y su potencial renovable, puede posicionarse como un nodo estratégico para el suministro de combustibles renovables, reforzando la competitividad de sus puertos y su papel en las futuras rutas marítimas descarbonizadas.
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