Fernando Ramos
Gerardo Cuerva Valdivia lleva al frente de la Confederación Granadina de Empresarios (CGE) desde 2006 y acaba de ser reelegido en febrero de 2026. En esta entrevista nos habla de todos sus proyectos.
¿Qué le ha impulsado a renovar su compromiso en un momento tan complejo para la economía española?
Mantener un compromiso, en primer lugar, con los empresarios de Granada y desde luego con los empresarios de Andalucía y Esaña. Como usted dice, nos encontramos en una de las situaciones más críticas de las que han vivido los empresarios en las últimas décadas, incluyendo crisis como la de 2008 que, sin duda, deterioró mucho el tejido empresarial de España. Más allá de cuestiones que tienen que ver con la coyuntura, con la geoestrategia, con una crisis energética que empezó con la invasión de Ucrania y que se ha recrudecido con la guerra en Oriente Medio, en España los empresarios estamos sometidos a una presión que no tiene parangón en Europa. Una presión que es fiscal, normativa, incluso de reconocimiento por quienes están en el gobierno de nuestro país. En esa situación yo siento que no puedo dar un paso atrás: tengo que pelear por aquello en lo que creo y acompañar a mis compañeros de Granada en cómo enfrentarnos a esa situación.
Más allá de eso, creo que mi provincia está en un momento muy importante en el que tenemos proyectos encima de la mesa -alguno empezó en la propia Confederación Granadina de Empresarios- que pueden cambiar la economía de la provincia. Y en la medida en la que pueda voy a seguir empujando para eso.
Además, lleva más de dos décadas al frente de organizaciones empresariales. ¿En qué cree que ha cambiado el empresario español en ese tiempo y en qué sigue siendo el mismo?
Yo diría que en aquello que caracteriza a un empresario, su tesón, la capacidad de resistir adversidades, de sobreponerse, de vencer obstáculos, de idear proyectos, de arriesgar, somos iguales. Luego hemos evolucionado al mismo ritmo que la sociedad especialmente por dos razones: porque somos los primeros en percibir a la velocidad a la que cambia todo y por la globalización que, de una u otra forma, afecta a todos nuestros negocios. Eso nos ha llevado a asumir que la tecnología nos ayuda a ser más eficientes, que tenemos que innovar para ser más competitivos, que la formación, la nuestra y la de las personas que forman parte de nuestras organizaciones, es más importante que nunca, que la gestión de las personas ha cambiado radicalmente. Y finalmente, tengo que decir, en relación con las organizaciones empresariales, que detecto una cierta desafección de las empresas hacia las organizaciones. Eso sólo puede deberse a que las organizaciones no hemos sido capaces de evolucionar como lo han hecho nuestras empresas y que no estamos respondiendo a sus necesidades y preocupaciones. Esa fue y es una de mis obsesiones, tanto a nivel nacional como en Granada.
La CGE está detrás de uno de los proyectos más significativos del futuro económico de Granada, el acelerador de partículas de IFMIF-DONES. ¿Este proyecto demuestra hasta qué punto el impulso de las empresas, de la iniciativa privada puede transformar un territorio?
Ese es el proyecto del que le decía antes que surgió en la CGE. Claro, IFMIF-DONES puede transformar la economía de Granada y de Andalucía: sólo la industria de la fusión nuclear mueve decenas de miles de millones cada año en Europa. El impacto que esa industria y otras de similar relieve, como la astrofísica o aeroespacial -Granada es la sede del Instituto de Astrofísica de Andalucía, que depende del CSIC- es determinante para nuestra provincia. Y sin duda, por un lado, las instituciones del ámbito empresarial, la CGE, pero también la Cámara de Comercio de Granada, somos protagonistas absolutos de esos procesos que atraen industria y el interés de las administraciones; y por otro, es que sin empresas, nada de eso es posible.
En el discurso de toma de posesión en su reelección como presidente de la CGE usted dijo que le preocupaba España y que le preocupaba Granada y que por esa razón había vuelto a presentarse. ¿Cómo explica esa preocupación?
Me preocupa que, en una situación crítica para la economía real de los españoles, no se atienda a las necesidades de las empresas… sino todo lo contrario: haya una fiscalidad casi confiscatoria, haya una presión normativa insoportable para las pequeñas y medianas empresas, y aún haya que defenderse contra los ataques a los empresarios por parte de miembros del Gobierno. Me preocupa que se aísle a nuestro país de nuestros socios y se acerque a posiciones, francamente muy discutibles. Me preocupa que no se presenten presupuestos generales y no pase nada. Me preocupa que las instituciones y la separación de poderes se menosprecie y no pase nada. Me preocupa que se estigmatice a empresarios y no pase nada. Me preocupa que se destroce el diálogo social y no pase nada. Me preocupa que se ataque a los jueces y no pase nada… Lo último: me preocupa que el gobierno pierda una votación en el Congreso y que su vicepresidenta llame a la movilización en la calle, como acaba de ocurrir, y no pase nada. Sí, como ciudadano, como empresario, me preocupa España.
Entrevista completa en la versión impresa.




