Manuel de los Santos
El Grupo Asesor ADADE representa la excelencia en asesoramiento y auditoría, con un equipo humano de más de 500 profesionales especializados que garantizan soluciones óptimas. Su red abarca más de 40 oficinas en 25 provincias, ofreciendo una amplia gama de servicios.
ADADE se presenta como red internacional de despachos profesionales independientes. ¿Qué distingue ese modelo de las grandes firmas centralizadas y por qué resulta más adecuado para la empresa española?
La diferencia es muy clara: nosotros no hemos perdido el contacto con la realidad empresarial. Las grandes firmas funcionan muy bien en determinados entornos, pero tienden a ser más rígidas, más estandarizadas. En nuestro caso, cada despacho conoce a su cliente, su historia y su forma de trabajar. Yo siempre digo que en España no puedes asesorar bien a una empresa si no entiendes su contexto. Aquí predominan las pymes, las empresas familiares y las micropymes, estructuras donde la confianza y la cercanía lo son todo. Nuestro modelo permite algo que, en mi opinión, es clave: el estar cerca del cliente sin renunciar a tener una visión global. Esa combinación es la que marca la diferencia.
¿Cuáles son los servicios de ADADE que mayor demanda registran en la actualidad y a qué factores del entorno económico responde ese crecimiento?
Lo que más está creciendo actualmente es todo lo que tiene que ver con la seguridad: fiscal, laboral, jurídica… Las empresas quieren saber que están haciendo las cosas bien. Pero además hay un cambio importante: cada vez nos piden más ayuda para tomar decisiones, no sólo para cumplir. La incertidumbre económica, los cambios normativos y la presión administrativa están haciendo que el empresario necesite más acompañamiento. Y luego hay áreas que están explotando, como el compliance, la reestructuración o la consultoría estratégica. En el fondo, todo responde a lo mismo: el entorno es más complejo y las empresas necesitan más apoyo. Destacar aquí también la demanda incipiente de asesoramiento en áreas como la digitalización, la automatización de procesos y la IA en las empresas, así como el análisis de la incidencia que ello tendrá en el corto, medio y largo plazo de los diferentes sectores de actividad.
La transformación digital figura entre los ejes estratégicos del Grupo. ¿En qué consiste concretamente esa oferta y cómo está respondiendo el tejido empresarial español a ese proceso de modernización?
La transformación digital no va sólo de instalar programas, va también de cambiar la mentalidad. Si una empresa digitaliza un proceso, pero sigue tomando decisiones igual que hace diez años, no ha transformado nada. Nosotros trabajamos mucho en la mejora de procesos, en la automatización, en la gestión de la información. Y también en todo lo que tiene que ver con cumplimiento: facturación electrónica, control fiscal, protección de datos… La respuesta del tejido empresarial es desigual. Hay empresas que han entendido perfectamente que esto es una oportunidad. Y hay otras que todavía van a remolque. Nuestro trabajo es ayudarles a dar ese salto sin que lo vean como una carga, sino como una ventaja.
La planificación fiscal es una de las especialidades de la firma. En un contexto de creciente armonización tributaria europea, ¿qué margen real les queda a las empresas para optimizar su carga impositiva de forma lícita?
El margen sigue existiendo, pero ya no vale cualquier cosa. La época de las estructuras artificiales está prácticamente superada.
Hoy la planificación fiscal consiste en hacer bien las cosas: estructurar correctamente la empresa, aprovechar incentivos, planificar inversiones, ordenar la financiación… La Administración cada vez exige más coherencia entre lo que haces y lo que declaras. Y eso es lógico. Por eso el asesoramiento fiscal ahora es más técnico, más estratégico y, si me apuras, más responsable que nunca.
Ustedes atienden a autónomos, pymes y grupos empresariales. ¿Difieren sustancialmente las necesidades de asesoramiento entre esos perfiles de cliente o existen denominadores comunes?
Hay diferencias de tamaño, pero no tanto de fondo. Todos necesitan lo mismo: seguridad, claridad y confianza. El autónomo quiere soluciones rápidas. La pyme necesita orden y planificación. Y el grupo empresarial requiere coordinación y estrategia. Pero al final, todos buscan lo mismo: alguien que les ayude a tomar decisiones con tranquilidad. Y eso sólo se consigue estando cerca, hablando un mismo idioma empresarial y entendiendo el negocio.
La reestructuración empresarial es otro de los servicios de la firma. ¿Cuáles son los errores más frecuentes que cometen las compañías al afrontar ese proceso y cómo lo abordan desde una perspectiva integral?
El error más habitual es mirar hacia otro lado demasiado tiempo. Cuando una empresa reconoce el problema, muchas veces ya ha perdido margen de maniobra. El segundo error es pensar que el problema es sólo financiero. Normalmente hay cuestiones jurídicas, laborales, incluso de gestión interna. Nosotros intentamos ir al origen: entender qué ha pasado y qué opciones hay. A veces se puede reconducir la situación. Otras no. Pero lo importante es actuar con realismo y con un enfoque global. La verdad que la normativa actual facilita soluciones que anteriormente eran poco probables y no me refiero solo al prepack concursal.
Entrevista completa en la versión impresa.




