Manuel de los Santos
Periodista internacional, diplomático, hispanista y empresario, José Rodríguez Rodríguez ha desarrollado una trayectoria singular entre Galicia y Filipinas durante más de medio siglo. Nacido en San Xoán de Río (Ourense), fue delegado general de la Agencia EFE para el Sudeste Asiático, director del Instituto Cervantes de Manila, impulsor de iniciativas culturales de gran simbolismo y representante de entidades empresariales filipinas en España. Su experiencia profesional le ha permitido observar de primera mano la transformación geopolítica y económica de Asia-Pacífico y el creciente papel estratégico de Filipinas en la región.
¿Qué le llevó, siendo gallego, a arraigar su vida en aquel archipiélago del Pacífico?
Todo comenzó por amor. Hace ya cinco décadas conocí en España a una joven pintora filipina, Lulu Coching, con quien me casé y cambió el rumbo de mi vida. Poco después llegó también una gran oportunidad profesional cuando la Agencia EFE me nombró corresponsal en Filipinas. Ya había tenido ocasión de conocer aquel país en un viaje que realicé por diversos lugares de Asia a comienzos de los años setenta. Durante décadas ejercí el periodismo internacional cubriendo algunos de los acontecimientos más relevantes del siglo XX en Asia: la Guerra de Camboya, los procesos políticos posteriores a la Guerra de Vietnam o desastres naturales como la erupción del volcán Pinatubo. Fui testigo directo de la historia e intenté ser siempre un observador atento y un narrador comprometido con la realidad y con las personas que se encontraban detrás de los titulares. Al llegar al archipiélago de las más de siete mil islas descubrí una auténtica cápsula de la lengua y la cultura de Cervantes en la lejana Asia. Filipinas alberga uno de los mosaicos culturales más fascinantes del mundo y puede presumir además de contar con la Universidad Pontificia de Santo Tomás, la primera universidad de Asia y, por cierto, más antigua que Harvard.
¿Cómo describiría el vínculo histórico entre Galicia y Filipinas y en qué medida ese legado condiciona hoy sus relaciones culturales y comerciales?
Aunque la emigración gallega hacia Filipinas nunca alcanzó la magnitud de la emigración hacia América, la huella gallega en el archipiélago fue muy importante durante el periodo colonial. Destacaron especialmente Gómez Pérez Dasmariñas y su hijo Luis Pérez Dasmariñas, ambos gobernadores generales de Filipinas. Bajo sus mandatos se construyó buena parte de la ciudad amurallada de Manila y una importante fortificación militar en su interior. En aquella época apareció también el primer periódico filipino, “Del Superior Gobierno”. Otro ilustre gallego, José Felipe del Pan, dirigió el prestigioso Diario de Manila y fue considerado en el siglo XIX el decano de la prensa filipina. Ese legado histórico continúa teniendo hoy una enorme fuerza simbólica y constituye un importante puente cultural entre Galicia y Filipinas.
El Consulado Honorario de Filipinas en Galicia cumple una función singular en la articulación de la comunidad filipina en España. ¿Cuáles son sus principales líneas de actuación actualmente?
Las funciones de un consulado han evolucionado enormemente en las últimas décadas. Hoy la actividad diaria se concentra tanto en el ámbito administrativo como en el económico y social. Desde el Consulado ayudamos a resolver cuestiones relacionadas con nuestros conciudadanos y atendemos igualmente a empresarios interesados en conocer las oportunidades que ofrece Filipinas a los inversores extranjeros. También recibimos a numerosos turistas y viajeros que buscan información antes de desplazarse al país. Existe un creciente interés por Filipinas y nuestra labor consiste precisamente en servir de puente entre ambas sociedades.
Entrevista completa en la versión impresa.




