María Paz Sastre
Esta Fundación impulsa la conservación y mantenimiento de arte de su Patrimonio Histórico. Procura la implicación de la sociedad civil en la salvaguarda y protección de sus riquezas artísticas. Promueve programas educativos que fomentan el conocimiento del arte.
¿Qué momento viven las pymes tecnológicas de nuestro país?
Las pymes tecnológicas están viviendo un momento de enorme complejidad, debido a la gran cantidad de cambios que se están produciendo en el ámbito de las tecnologías digitales. No sólo hablamos de la Inteligencia Artificial, que va a transformar absolutamente todo, sino de un proceso de cambio profundo que genera grandes oportunidades, pero también grandes riesgos. La IA requiere especialización, un aprendizaje largo y complejo y, además, inversiones significativas. Por tanto, es un momento de grandes retos y oportunidades, pero también de un riesgo evidente de quedarse fuera de la gran ola de transformación que estamos viviendo, si no se es capaz de adaptarse con rapidez.
¿Es más difícil adaptarse a los cambios constantes y la evolución tecnológica o a las trabas de la administración?
La principal complejidad viene de la adaptación al cambio: del aprendizaje continuo, de la necesidad de invertir en conocimiento, en nuevas tecnologías y en nuevas herramientas. Ese es el gran reto que deben afrontar hoy las empresas. Si a esto le sumamos las dificultades administrativas, fiscales, regulatorias y laborales que afectan especialmente a las pymes, el escenario se complica aún más. Nos encontramos con obstáculos añadidos que no sólo tienen que ver con el mercado o la tecnología, sino también con el entorno normativo. Además, existe un problema serio en el ámbito laboral: las empresas tenemos enormes dificultades para reclutar personal cualificado, fidelizarlo y mantenerlo.
Usted ha sido muchos años directivo de organizaciones empresariales. ¿Están estas organizaciones en crisis? ¿Son representativas de las empresas españolas?
Sin duda, las organizaciones empresariales están en crisis. He estado más de 30 años en el mundo asociativo, representando a empresas del sector tecnológico a nivel sectorial, autonómico y nacional, tanto en CEOE como en CEPYME. El modelo de representación está agotado. Muchas asociaciones se han burocratizado y han perdido la conexión real con las empresas, especialmente con las pymes. En demasiados casos, se han convertido en estructuras cuya prioridad es mantener sus puestos directivos, estatus y privilegios, más que defender los intereses reales de las empresas y de los empresarios. Esto genera desapego y desafección. Muchas pymes no se sienten representadas y buscan una voz clara, valiente y firme que defienda a las empresas frente a las administraciones locales, autonómicas, estatales e incluso frente a normativas europeas, que incrementan la regulación y los requisitos para trabajar.
Se dice que Estados Unidos innova, China copia y Europa regula. ¿Ha perdido Europa la batalla frente a sus competidores?
Sin ninguna duda. Europa se mira demasiado el ombligo. Estamos excesivamente centrados en la regulación y el control, bajo parámetros que muchas veces nos alejan de la realidad del mercado y nos hacen perder competitividad. Ejemplos claros son la política industrial, la regulación medioambiental o las limitaciones impuestas a sectores como el automóvil o el agropecuario. La industria europea estaba obligada a transformarse, pero esa transformación se ha hecho perdiendo competitividad frente a otros mercados. En el ámbito tecnológico y de las telecomunicaciones, Europa se dedica principalmente a regular y sancionar a grandes compañías, sobre todo norteamericanas. En lugar de tener un Google, un Meta o un Amazon europeos, nos centramos en multarlos por incumplir reglas de competencia que, en muchos casos, resultan anticompetitivas. La prueba del fracaso es evidente: entre las 20 principales empresas tecnológicas del mundo apenas hay una europea. Eso refleja claramente la pérdida de pulso competitivo a nivel global.
Aconseje a los jóvenes emprendedores. ¿En qué sectores vale la pena entrar?
Es una pregunta complicada, porque oportunidades puede haber en cualquier sector. Durante mis años en CEPYME he visto empresas de todo tipo, con ideas muy distintas, que han tenido éxito gracias al talento, la creatividad y la capacidad de innovación de sus fundadores. No creo que haya un sector mejor que otro. Lo importante es tener una buena idea y estar dispuesto a desarrollarla con trabajo, dedicación y talento. Yo he estado siempre vinculado al sector tecnológico, donde veo grandes oportunidades, pero también grandes dificultades. En definitiva, depende mucho de cada caso concreto.
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